Alma encadenada 1ª parte
20 enero 2010, 11:19
Archivado en: Mis escritos
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Era una noche de verano clara y luminosa, la luna rota brillaba casi como el sol; pero su luz era tenue, muy tenue y parecía como si el tiempo se hubiera detenido en un eterno amanecer o en un infinito anochecer.
Y bajo aquel manto reluciente y obscuro a la vez, dos amantes se entregaban en una desenfrenada locura de gemidos y sudor, de placer, de sangre y saliva. Bebían el uno del otro como si el alma se le escapara de las entrañas.
El último orgasmo llegó con el alba, la última caricia cayó con las estrellas, el último palpito descendió como la luna… y el sol despuntó.
Habían dejado de amarse para sucumbir al reino de los sueños marchitos, aquellos que nunca se cumplían.

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